Antaño, los huevos se producían en la granja. Las gallinas, críadas en libertad, se alimentaban de los granos que les echaba la granjera y ponían sobre la paja, en nidos de madera, excelentes huevos de granja.


Foto de 1905


Foto de 1912

 

En 1983, Charles y Lucienne GLUSZAK, fundadores de Cocorette, decidieron recuperar esta manera de proceder natural y ofrecer a los consumidores huevos producidos en la granja, como antaño. Junto con otros granjeros, emprendieron una hermosa aventura: producir un auténtico huevo de granja puesto en nido de paja y recogido a mano, procedente de gallinas criadas en libertad y en plena naturaleza.

En la actualidad, estos valores simples y auténticos siguen animando a los colaboradores de la sociedad Cocorette, la cual se ha desarrollado en todas las regiones de Francia.

Porque tanto hoy como antaño, dejando actuar a la naturaleza es como el huevo adquiere su calidad irreprochable.